El árbitro nos echa de la Copa
@ 02/02/2006 - 18:02:54El pucelano Rodríguez Santiago se cargó el partido, perjudicando claramente con su arbitraje al Barcelona

Este personaje fue Diós por un día: decidió el destino. No pudo con el del mundo pero sí con el de una eliminatoria
El colegiado Julián Rodríguez Santiago seguramente se irá satisfecho a Pucela tras convertirse en el protagonista absoluto del partido de vuelta de Copa del Rey en el Camp Nou.
Y es que no es fácil abandonar el estadio blaugrana estando en boca de todos los culés. El trencilla, letrado de profesión, lo consiguió con creces.
Su arbitraje no sólo fue penoso –pleno de errores y sinsentidos–, sino que perjudicó claramente al Barça. Su lista de despropósitos empezó muy pronto con la permisividad que permitió a los centrales de Zaragoza –Milito estaba más suelto que nunca y Alvaro daba patadas a diestro y siniestro– ‘cazando’ con total impunidad a los delanteros blaugrana.
Especialmente dolosa fue la falta de Milito por detrás a Ronaldinho en el minuto 20, al que al árbitro sólo le faltó aplaudirla.
Pero donde empezó su agravio comparativo fue en la roja directa a Ronaldinho por un pisotón a Cani en el minuto 38.
Evidentemente que era falta, pero enseñar la roja era excesivo a todas luces. Primero, porque era la primera que cometía el brasileño y, segundo, porque en ningún momento se trató de una acción violenta. Lo máximo que podía haber señalado era una amarilla.
Su decisión empezó a encrespar los ánimos tanto en el campo como en las gradas. En ningún momento supo frenar el juego agresivo y siempre al límite de los maños. Una entrada por detrás a Deco por parte de Ponzio, que ya tenía una amarilla, fue recibida por Rodríguez Santiago con unas palmaditas al internacional luso.
Pero el infame colegiado aún tenía otras cargas de profundidad en su silbato. Sí, el mismo silbato que la lió y bien gorda en un partido entre el Real Madrid y Espanyol. Pues, bien, este mismo trencilla pitó el final del encuentro cuando aún faltaban treinta segundos ante la estupefacción de todos los presentes.
Lo que está claro es que el técnico Víctor Muñoz deberá darle todas las gracias al colegiado, ya que su profecía de que todos en España esperan un Madrid-Barça se ha hecho añicos.
SUS GRANDES ERRORES: TARJETA ROJA A RONALDINHO
El colegiado Julián Rodríguez Santiago quiso convertirse en el protagonista del partido y decidió que la mejor forma de hacerlo era sacarle una roja directa al mejor jugador del mundo. Lo hizo en el minuto 38 tras una pisotón no intencionado del delantero brasileño a Cani. Todo el mundo esperaba como máximo una amarilla, pero el colegiado pucelano sacó la tarjeta roja ante la estupefacción del respetable y el cabreo del propio Ronaldinho, que abandonó el terreno de juego renegando, siendo consolado por Frank Rijkaard. No era su primera expulsión con el Barcelona, aunque sí la primera por una falta, ya que la anterior –ante el Valladolid en la temporada 2003-04– fue por lanzar una falta antes de tiempo y tocar luego un balón con la mano. No hay duda de que esta decisión ha sido trascendental para el devenir del partido y de la eliminatoria, ya que el Barça debió jugar 53 minutos con inferioridad numérica.
PERDONA LA SEGUNDA AMARILLA A PONZIO
Minuto 53 (1-0 en el marcador). Deco se escapa por la punta izquierda del ataque barcelonista y es frenado con una zancadilla por detrás a cargo de Ponzio. Reglamento en mano, tarjeta amarilla. Hubiera sido la segunda para el lateral argentino, pero como había sido amonestado en el 51 (por frenar a Messi desentendiéndose del balón), el árbitro se la perdonó. Un error de bulto que debería costarle entrar en la nevera una temporada (por lo menos).
DECRETA EL FINAL DEL PARTIDO 32" ANTES
El tiempo extra era de 4 minutos pero, incomprensiblemente, el árbitro dio por terminado el duelo a falta de 32 segundos... ¿Tenía miedo de que el Barça marcara tres goles jugando con 10? De juzgado de guardia. Una burla a la afición y a los profesionales que estaban sobre el campo. El equipo de Rijkaard, seguramente, hubiera tenido una opción de ataque más para intentar el milagro, pero el árbitro se la escamoteó con actitud chulesca.




